El tiempo vuela y es que cuando me dí cuenta ya era otra vez tiempo de Guelaguetza, una de mis temporadas favoritas y que disfruto mucho con amigos o incluso por mi cuenta, es una época de grandes fiestas en la que se vive y se goza en todos los sentidos de la riqueza multiracial de las 8 regiones de Oaxaca aquí en la capital.
Este año viví esta temporada de un modo distinto e involucrado de un modo más directo y les quiero compartir cómo fueron todas estas experiencias.
Como miembro de la comunidad de usuarios de Instagram en Oaxaca (IgersOaxaca) y por invitación de la Secretaría de Turismo y Desarrollo Económico ideamos una dinámica para poder regalar entre usuarios de esta red social 20 pases y accesos a distintos eventos para hacer fotos y difundir estas celebraciones y es que julio es un mes lleno de actividades como los famosos convites en los que gente de los Valles Centrales de Oaxaca recorren las calles del centro histórico anunciando el inicio de las fiestas, los desfiles de delegaciones que se realizan dos sábado previos a la presentación de los lunes del Cerro (Guelaguetza), los domingos del espectáculo dancístico 'Donají, la Leyenda' además de otras exposiciones y eventos como la Feria Internacional del Mezcal.
Fueron muchas actividades y momentos divertidos y a la vez con accesos privilegiados para hacer fotografías todos esos días, como el día que amigos de la delegación de Chinas Oaxaqueñas de Casilda Flores (los que me ayudaron con el video para Vogue) me invitaron amablemente a la comida que el gobierno ofrece a todos los participantes de la Guelaguetza, nunca había ido y eso me emocionó, eso si, debía que ir ataviado como ellos (los faroleros). Llegué ese día muy puntual a donde todos los de esa delegación (chinas oaxaquenas) se reunirían ese sábado, ahí ya me tenían la ropa adecuada que debería usar, me ve vestí como según yo debía de ser pero al verme varios chicos se acercaron amablemente para corregir algunas cosas mal que tenía ajustadas, mal abrochadas o colocadas, no era tan simple. Estaba muy contento, esa tarde sería parte de ellos (aunque fuera sólo por un rato). Todos tomamos el autobús que nos llevaría a la comida en las afueras de la ciudad en un lugar enorme al aire libre, ya había mucha gente, algunos bailaba ya sones oaxaqueños, algunos conocidos se saludaban entre ellos, otros hacían amigos en la pista de baile mientras compartían momentos divertidos y se hacían fotos con el teléfono, otros repartían mezcal y otros más simplemente contemplaban el ambiente. Comimos muy a gusto, sirvieron comida típica del Istmo de Tehuantepec, muy buena por cierto, ahí estuvimos hasta que de pronto dieron la señal que había que ir a los autobuses para regresar a la ciudad, era hora de alistarse para el tradicional y concurrido desfile de delegaciones por las calles del centro. Ya en la ciudad de regreso, el desfile ocurrió entre intermitente y fuerte lluvia que ni siquiera fue motivo para cancelar, al contrario, la gente se reía y disfrutaba de esa tarde tan especial....
Continuará.
Este año viví esta temporada de un modo distinto e involucrado de un modo más directo y les quiero compartir cómo fueron todas estas experiencias.
Como miembro de la comunidad de usuarios de Instagram en Oaxaca (IgersOaxaca) y por invitación de la Secretaría de Turismo y Desarrollo Económico ideamos una dinámica para poder regalar entre usuarios de esta red social 20 pases y accesos a distintos eventos para hacer fotos y difundir estas celebraciones y es que julio es un mes lleno de actividades como los famosos convites en los que gente de los Valles Centrales de Oaxaca recorren las calles del centro histórico anunciando el inicio de las fiestas, los desfiles de delegaciones que se realizan dos sábado previos a la presentación de los lunes del Cerro (Guelaguetza), los domingos del espectáculo dancístico 'Donají, la Leyenda' además de otras exposiciones y eventos como la Feria Internacional del Mezcal.
Fueron muchas actividades y momentos divertidos y a la vez con accesos privilegiados para hacer fotografías todos esos días, como el día que amigos de la delegación de Chinas Oaxaqueñas de Casilda Flores (los que me ayudaron con el video para Vogue) me invitaron amablemente a la comida que el gobierno ofrece a todos los participantes de la Guelaguetza, nunca había ido y eso me emocionó, eso si, debía que ir ataviado como ellos (los faroleros). Llegué ese día muy puntual a donde todos los de esa delegación (chinas oaxaquenas) se reunirían ese sábado, ahí ya me tenían la ropa adecuada que debería usar, me ve vestí como según yo debía de ser pero al verme varios chicos se acercaron amablemente para corregir algunas cosas mal que tenía ajustadas, mal abrochadas o colocadas, no era tan simple. Estaba muy contento, esa tarde sería parte de ellos (aunque fuera sólo por un rato). Todos tomamos el autobús que nos llevaría a la comida en las afueras de la ciudad en un lugar enorme al aire libre, ya había mucha gente, algunos bailaba ya sones oaxaqueños, algunos conocidos se saludaban entre ellos, otros hacían amigos en la pista de baile mientras compartían momentos divertidos y se hacían fotos con el teléfono, otros repartían mezcal y otros más simplemente contemplaban el ambiente. Comimos muy a gusto, sirvieron comida típica del Istmo de Tehuantepec, muy buena por cierto, ahí estuvimos hasta que de pronto dieron la señal que había que ir a los autobuses para regresar a la ciudad, era hora de alistarse para el tradicional y concurrido desfile de delegaciones por las calles del centro. Ya en la ciudad de regreso, el desfile ocurrió entre intermitente y fuerte lluvia que ni siquiera fue motivo para cancelar, al contrario, la gente se reía y disfrutaba de esa tarde tan especial....
Continuará.

















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